Crecer es entender que el amor no es como lo soñamos sino como lo necesitamos. Fuiste mi sueño. Un sueño lleno de utopías, de ojalás, de quizás, de intentemoslo cada vez, aunque cueste. Soñaba con una vida contigo, con despertar en nuestro hogar cada mañana. Ese hogar que construimos durante tanto y que los dolores individuales acabaron, por qué no supimos manejarlos en conjunto. Fuiste mi hogar, un hogar donde podía ser yo, o al menos las partes que te gustaban. Un hogar que acogió todo mi corazón, mis secretos, mi vulnerabilidad, mi ser. Un hogar que fue hogar desde el día uno, donde mi niña asustada podía refugiarse. Refugio que en ocasiones confundí con manipulación, pero de eso no trata esta carta... Soñaba con verte cada día de mi vida, cada noche antes de dormir, cada tarde de preguntas, cada fin de semana de no hacer nada. Soñaba con tener una versión pequeña tuya, que me dijera mamá y que preguntara todo lo que no entendía como tú. Soñaba con ver a nuestras familias reunidas, ...
Si muero, no piensen que no les quise, porque les quise tanto que a veces me dolía quererles. Si muero, no crean que no di todo, porque en medio de mi calma y mi tranquilidad disimuladas, estaba librando una batalla diaria con mi cabeza y con arrepentimientos del pasado. Si muero, no intuyan que no estaba luchando, porque todos los días lo estaba haciendo y cada noche me sentía más cansada por todo lo que implicaba el intentar estar bien y sentir que nada estaba bien. Si muero, no busquen culpables, no hay, solo que llevo sintiendo hace más de un año que no tengo rumbo y que el sentido de mi vida no existe. Si muero, no se den golpes de pecho, de que hubiesen podido hacer de más, porque se que las personas de mi alrededor lo dieron todo por mi, e hicieron hasta lo imposible para que estuviera mejor. Si muero, no me recuerden con rabia y no piensen que soy egoísta, fue una decisión que me tomo mucho tiempo definir... El como, el porque y el cuando fueron difíciles de pensar, porque quer...