Quiero volver a la complicidad de ese día, dónde no nos importo nada más que estar juntas y ser felices, dónde la lluvia fue mucha, el camino fue largo y el amor no faltó nunca.
Fue ahí, en medio de la lluvia dónde me di cuenta que a pesar de las tormentas de la vida, estarías para mí y quería quedarme ahí en ese momento, con tu sonrisa que ha iluminado mi vida por mucho tiempo.
Luego vino la travesía para llegar a tu casa, en ese sistema de transporte repleto, nosotras empapadas, pero con la dicha de ser de nuevo una. En ese lugar tan común y cotidiano, comprendí que realmente me hacías bien, me haces feliz y contigo puedo tener momentos tan felices solo con tu presencia.
Y ocurrió... el beso, ese beso que ansiaba tanto, ese beso que solo pretendía demostrarte cuánta falta me habías hecho, y de nuevo tú sonrisa iluminando todo el lugar, la sonrisa más linda del mundo...
Después de un largo camino llegamos a tu casa y la tarde concluyó de una forma única, aún empapadas por la lluvia, felices por nuestro amor, un chocolate caliente con malvaviscos, sandwiches y cortos de terror de Tim Burton, sin duda fueron el mejor final para esa jornada tan extenuante.
Recuerdo que ese día tenía el corazón apachurradito de tanta felicidad, no me cabía en el pecho aquello que sentía, no me cabía en el cuerpo saber que estabas de nuevo tu presencia en mi vida y mis días se llevaron de color.
Duré 10 meses viviendo de recuerdos, muerta emocionalmente, sin rumbo, y hoy después de todo eso, puedo decir que no hay decisión más bonita que reencontrarme contigo, con quien considero que es el amor de mi ahora y si eres el amor de mi vida, bienvenido sea.
- Marielen.
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