No te imaginas cuanto me parte el alma verte, sentirte y contemplarte en medio de lágrimas y soledad, en medio de vacío, tristeza y melancolía.
No podrías idealizar cuanto desearía que cambiáramos de vida aunque sea por un instante para volver a descubrir ese brillo en tus ojos, porque cada instante que tu sonrisa se apaga, mi vida se ahoga y se invade de impotencia, porque simplemente no puedo solucionar lo que te aqueja.
Sin embargo, vida... Yo no puedo afrontar las situaciones que tu debes vivir por ti misma, te estaría ocasionando un daño brutal, y te amo demasiado como para dañarte. No puedo protegerte por el resto de mi vida, y no porque no quiera sino porque debes aprender a ser fuerte, debes luchar por ti misma, así como la mariposa, que enfrenta una lucha antes de salir de la crisálida, si ella no lo hiciera sus alas se desplomarían ante cualquier viento, así mismo tú debes aprender a ser más fuerte cada día, y mi deseo, amor, en esta vida es verte volar tan lejos como siempre lo has soñado.
Pero amor... Aunque no pueda darte mis alas puedo ayudarte a reconstruir las tuyas, demostrándote que nada es imposible, y que el único límite que tienes es aquel que tu misma te impongas.
Puedo recostarme junto a ti bajo la tormenta para que cuando estés lista volemos juntas, cumplamos aquellos sueños que tanto anhelamos, puedo ser tu pañuelo de lágrimas y quien te brinde los más cálidos e inmensos abrazos.
Puedo recordarte día a día que existen motivos para seguir, que la vida siempre te enseña primero a ser fuerte para luego hacerte feliz, que después de la tormenta viene el arcoíris, y que tú puedes ser ese rayito de sol que lo cree, que no debes permitir que la melancolía invada tu ser, porque puede ser tan peligrosa que destruya tus sueños, tu vida.
Puedo hacerte comprender que a pesar de que la vida no es sencilla, todo absolutamente todo pasa por una razón, aunque no nos agrade, aunque nos duela y nos acribille, algo nos esta enseñando, algo intenta decirnos el universo y especialmente vida mía, puedo recordarte que aunque escueza la herida, la sal es quien la cura, y una vez aprendas a ser más fuerte de lo que ya eres, créeme cuando te digo que nada, absolutamente nada podrá contra ti.
Y llegarás tan lejos como alguna vez tu corazón lo imaginó.
- Sophia.
Comentarios
Publicar un comentario